







Fuerza testimonial
ESPAÑA EN LA TIERRA
Fueron acumulándose los siglos,
edades de oro, cataclismos, guerras.
Fueron acumulándose y llegando
faunas y flores desaparecidas,
los muertos naturales, las edades.
Fueron llegando, piedra sobre piedra.
Fueron llegando, gota sobre gota.
Fueron llegando, hueso sobre hueso.
Fueron llegando, día y noche y día,
primavera, verano, otoño, invierno.
De hoja en hoja hasta llegar al árbol.
De llama en llama hasta llegar al fuego.
De soplo en soplo hasta llegar al viento.
Toda la tierra en pie (como un solo hombre)
era España, llorando el universo,
poblando el infinito de astros graves,
desatando sollozos bajo el cielo,
devolviéndole al mar su mar de lágrima.
Toda la tierra en pie,
lloró su vasta lágrima geológica,
agrietó el barro humano y le dio forma
de España.
Sopló la voz del pueblo día y noche.
Sopló la voz del sueño noche y día.
Se oyó como una lámpara la voz
de España.
Y alumbróse el firmamento.
MODO DE VIDA
España medio viva, medio abierta,
tropezándose va. Dando trasmuertes,
va. Vapuleándose. Cae a culatazos
de terror. Cara al mar. Echando el día
por el miedo. Y brutal, echando el alma
por sus cuatro costados, sigue España
echando el cuerpo al buitre: sangre y duelo.
España medio luto, medio extraña.
Hay modos de sufrir. Y está sufriendo
de todos modos. Con su cruz ha muerto.
Hay buenos modos de sufrir de cara
al sol. Y cara a cara con la suerte.
Sin sabe qué vivir, España vive
a ras de mártir. Calla en alta voz.
Grita en silencio. Vive desviviéndose.
¡Está echada la muerte, cara al sol...
ESPAÑA, LEVÁNTATE Y CANTA
Dadle la mano a España. En carne y hueso,
dadle la mano al pueblo. Como a un ciego.
Dale la mano tú, y tú, y tú
dale la vida con tu propia mano.
Que se levante y cante como un muerto
vuelto a la vida. Milagrosamente.
Dadle la mano, hermanos. Amarrad
vuestros rayos de amor a vuestros rayos
de dolor. Abrid de par en par
el alma misma
de España. Y brotará la nueva primavera
con todo el árbol contra todo el cielo.
Dadle la mano a España. Hace ya muchos muertos
que bajo sueño sueñan para arriba.
Dadle el apoyo. A España dadle un punto
de amor,
que ya no tiene en qué caerse viva.
Dadle la voz, hermanos: la esperanza.
Formad una cadena de manos y amarradla.
Y así como quien corre de alegría,
de mano en mano, unidos de la mano,
por su tierra feliz vámonos, vámonos.
EN ALTA VOZ
No he de callar
QUEVEDO
No he de callar mordiéndome la vida,
callar con todo el cuello, muerto o vivo.
Debo decir palabras desolladas,
o taparme la boca con un grito.
de sol de paz, de amor. Es necesario,
trinar a plena luz, echarse el alma
a la esperanza, alzarse hacia la vida.
Es necesario un vuelco de campana
doblando a sol. A paz en sol mayor.
Ya que esta herida del Perú nos habla
con la voz de la sangre en tinta de furia
No he de callar mordiendo mis palabras.
Debo de gritar: caer de boca al viento.
Sosteniendo una luz y una tonada.
Y no callar: caer de voz al tiempo
con la boca cerrada y empozada.
Dejadme solo, si queréis. Dejadme.
Sólo el amor me deje sin palabras.
No he de callar. He de seguir trenzando
mi canto. Como un nudo en la esperanza.
CANTO CORAL A TÚPAC AMARU,
QUE ES LA LIBERTAD
Yo ya no tengo paciencia para aguantar todo esto.
MICAELA BASTIDAS
Lo harán volar
con dinamita. En masa,
lo cargarán, lo arrastrarán. A golpes
le llenarán de pólvora la boca.
Lo volarán:
¡y no podrán matarlo!
Lo pondrán de cabeza. Arrancarán
sus deseos, sus dientes y sus gritos.
Lo patearán a toda furia. Luego
lo sangrarán:
¡y no podrán matarlo!
Coronarán con sangre su cabeza;
sus pómulos, con golpes. Y con clavos
sus costillas. Le harán morder el polvo.
Lo golpearán:
¡y no podrán matarlo!
Le sacarán los sueños y los ojos.
Querrán descuartizarlo grito a grito.
Lo escupirán. Y a golpe de matanza
lo clavarán:
¡y no podrán matarlo!
Lo pondrán en el centro de la plaza,
boca arriba, mirando al infinito.
le amarrarán los miembros. A la mala
tirarán:
¡y no podrán matarlo!
Querrán volarlo y no podrán volarlo.
Querrán romperlo y no podrán romperlo.
Querrán matarlo y no podrán matarlo.
Querrán descuartizarlo, triturarlo,
mancharlo, pisotearlo, desalmarlo.
Querrán volarlo y no podrán volarlo.
Querrán romperlo y no podrán romperlo.
Querrán matarlo y no podrán matarlo.
Al tercer día de los sufrimientos,
cuando se crea todo consumado,
gritando ¡libertad! sobre la tierra,
ha de volver.
Y no podrán matarlo.
EL ÁRBOL DE LA SOLIDARIDAD
Los árboles dan flores, frutos, pájaros
que son flores o frutos de una estación.
Pero este árbol, este árbol
que alguien sembró con cantos y alegrías,
no da sino desastres, miedos, rabias
de no ver en flor de fruto de este tiempo.
Por eso este árbol, que alguien plantó con amor,
no prospera, sino que malamente se alimenta
de una agua atroz,
de una agua atroz que salta de los ojos del pueblo.
Y para verlo florecer, para verlo hermoso, radiante
como el rostro de nuestra victoria,
es necesario que luchemos juntos,
es necesario que nos unamos
alrededor de él,
es necesario protegerlo ahora
para que más tarde nos proteja con su sombra.
LA PALOMA DE LAS ALAS ROJAS
Mira, madre, en el cielo una paloma
de alas ensangrentadas: ¿Quién la ha herido?
Mira cómo se agita, prisionera,
desesperadamente por su nido.
Mira, madre, en el cielo otra paloma,
y otra paloma igual, ensangrentada.
Mira cómo palpita, traspasada
por una flecha, y vuelta prisionera.
Vamos a liberarla por el cielo,
y que retorne con la primavera.
Paloma roja y blanca de mi pueblo.
Paloma de alas rojas, mi bandera.
Es una de las mejores voces de la poesía universal, nació en Estambul, Turquía, el año 1902. Y murió el 3 de junio de 1963 en Rusia. Le fue vedado regresar a su patria, donde, además, sufrió dieciséis años de cárcel, por su actitud y su obra profundamente revolucionarias en función de un mundo nuevo. "Pocos han sido duramente puestos a prueba como Nazim -comenta el escritor argentino Alfredo Varela, traductor de su obra Duro oficio el exilio-. Pocos poetas han tenido que pagar tan caras su fidelidad a la causa de los hombres".
A continuación, una selección de sus más destacados poemas.